Lo que comenzó como una tendencia más en la red social X (antes Twitter), bajo el nombre de 'Argentina Casting', ha terminado por destapar una de las ollas más oscuras del entretenimiento para adultos en la región.
Lo que muchos usuarios compartieron inicialmente entre bromas y memes sobre los "100 mil pesos por hora", ha resultado ser la punta del iceberg de una red de captación y explotación que ya tiene a un responsable tras las rejas.
El origen del escándalo en redes
La polémica estalló cuando la cuenta @TTendenciaX viralizó capturas de pantalla de presuntos grupos de Telegram. En las imágenes se observaba una convocatoria masiva en Rosario, Argentina, ofreciendo pagos que, convertidos a moneda hondureña, apenas superan los 1,900 lempiras.
El debate se encendió no solo por lo bajo de la cifra, sino por la exposición de un catálogo con decenas de rostros de mujeres jóvenes, lo que encendió las alarmas sobre el consentimiento y la privacidad de las involucradas.
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Gianfranco Núñez: El rostro tras el engaño
Detrás de esta marca se encuentra Gianfranco Gaspar Núñez, un hombre de 30 años que actualmente se encuentra bajo prisión preventiva.
Las investigaciones judiciales revelan un modus operandi perverso: Núñez utilizaba identidades falsas como “Liam” o “Agustín”, e incluso se hacía pasar por mujer para generar confianza y contactar a jóvenes de entre 18 y 22 años en situación de vulnerabilidad.

El gancho era una promesa de "privacidad absoluta". Núñez aseguraba a sus víctimas que el contenido solo se vendería en el extranjero y nunca llegaría a verse en Argentina.
Sin embargo, la realidad era otra: los videos terminaban circulando en grupos de WhatsApp y redes sociales locales, provocando que las jóvenes fueran víctimas de acoso y escarnio público en sus propias comunidades.
Contratos en inglés y sumas millonarias
La frialdad del negocio quedó al descubierto durante los allanamientos. La Policía Federal Argentina incautó discos rígidos, cámaras y 28 contratos de adhesión. Estos documentos, en ocasiones redactados en inglés para confundir a las víctimas, obligaban a las jóvenes a ceder todos sus derechos de imagen de por vida a cambio de un pago único y miserable.
Mientras las víctimas recibían migajas, Núñez se jactaba en entrevistas de generar entre 6,000 y 7,000 dólares mensuales. La justicia identificó 10 billeteras virtuales a su nombre por las que movió más de 119 millones de pesos argentinos en poco más de un año.
Actualmente, el caso es investigado bajo el protocolo de trata de personas con fines de explotación sexual, un delito que en Argentina conlleva penas de hasta 12 años de prisión.

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