Detrás de cada operación de rescate hay héroes que no hablan, pero que con su extraordinario olfato y disciplina ayudan a devolver esperanza en medio de la tragedia.

En Honduras, esa labor la cumple el Primer Batallón Canino, una unidad especializada de la Policía Militar del Orden Público.

Sus equipos, formados por un militar y un perro entrenado, tienen una misión clave: encontrar personas desaparecidas, apoyar en emergencias y ayudar a salvar vidas cuando el tiempo es decisivo.

Su trabajo quedó evidenciado recientemente en la tragedia del anillo periférico, donde su intervención ayudó a ubicar a las víctimas soterradas.

Una labor clave entre escombros

En medio de tierra, estructuras colapsadas y zonas de difícil acceso, los perros detectan rastros humanos que otros medios no logran percibir.

Durante el derrumbe en Tegucigalpa, los canes dieron alertas en tres puntos distintos, lo que permitió orientar el trabajo de los equipos de rescate.

Aunque el batallón canino no sustituye a las instituciones de primera respuesta, sí complementa la labor del Batallón Humanitario de Rescate, Bomberos, Copeco, Cruz Roja y demás organizaciones de emergencia.

Una unidad con entrenamiento especializado

El Primer Batallón Canino inició el 10 de febrero de 2013 como una necesidad de las Fuerzas Armadas para apoyar operaciones contra la delincuencia común, el narcotráfico y otras amenazas.

Con el tiempo, sus capacidades se extendieron a otras especialidades.

Actualmente cuenta con tres instructores certificados y 112 canes. Los perros reciben preparación desde cachorros.

Primero pasan por una etapa de estimulación, luego ingresan junto a su guía a un curso que incluye teoría, práctica, potenciación y asociación de aromas.

Un vínculo que salva vidas

Los binomios trabajan en detección de narcóticos, explosivos, divisas y búsqueda de personas.

Además, tienen presencia en destacamentos del país para apoyar tareas de la Policía Militar y de las Fuerzas Armadas.

El cuidado de los canes también forma parte de la unidad. Honduras adquirió 100 perros en Colombia y ahora cuenta con sala cuna, personal certificado y un cementerio canino, donde los despiden con honores cuando mueren en misión o por enfermedad.

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