El Congreso Nacional de Honduras aprobó oficialmente el uso de la bandera con franjas azul marino en sus actos y dependencias. Este cambio únicamente afecta el tono del azul de la bandera que representa al Poder Legislativo. La medida no altera el diseño ni los símbolos nacionales establecidos por la Constitución.
La normativa constitucional define la composición de la bandera hondureña, pero no especifica un tono exacto de azul. A lo largo de la historia, se han utilizado diferentes tonalidades según la administración de turno.
¿Desde cuándo se utiliza el azul marino en la bandera de Honduras?
Después del fin de la dictadura de Tiburcio Carías Andino, el gobierno de Juan Manuel Gálvez modificó oficialmente la bandera el 8 de enero de 1949, indicando que las franjas superior e inferior serían azul turquesa, mientras la franja central y las cinco estrellas conservarían su color.
Sin embargo, esta normativa no se aplicó de manera uniforme. Muchos sectores políticos y militares siguieron usando el azul marino durante décadas, incluso tras el regreso de la democracia en 1982, despertando debates sobre tradición y simbolismo nacional.

El 27 de enero de 2021 Honduras volvió a usar oficialmente el azul turquesa en su bandera. En 2022, durante el gobierno de Xiomara Castro, se confirmó nuevamente este tono como el oficial, respetando la esencia del decreto original de 1866.
La tonalidad azul marino se empleó durante años atras, con la nueva disposición, vuelve a ser la opción oficial en el actual período legislativo. Este cambio refleja la continuidad histórica de ciertas tradiciones en la representación institucional del país.
Significado de los colores: historia y normativa de la Bandera Nacional
La Bandera Nacional de Honduras fue establecida oficialmente el 16 de febrero de 1866, mediante el Decreto Legislativo No. 7, durante la presidencia de José María Medina. Su diseño incluía dos franjas azules y una blanca en el centro, con cinco estrellas azules en el campo blanco. Este decreto no especificaba el tono exacto del azul utilizado, dejando espacio para variaciones.
Décadas más tarde, el Decreto Legislativo No. 29 de 1949 reformó la normativa original, precisando franjas azul turquesa y blanca. Esta actualización buscaba uniformidad en la representación oficial de la bandera. Sin embargo, la ausencia de un tono fijo permitió que distintos gobiernos aplicaran variantes según su preferencia.

El cambio de tonalidad puede generar impactos institucionales y sociales, más allá de lo estético. Los símbolos patrios reflejan identidad, historia y unidad nacional, por lo que cualquier modificación puede interpretarse como un gesto político o ideológico. La observación del nuevo azul marino en actos oficiales ha despertado atención en la ciudadanía y medios de comunicación.
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